viernes, agosto 25, 2006

La Vida es la Esfera de Cristal de un Malabarista

Allí estaban los cirqueros, eran un Argentino (a notar por su acento), su hijita (campanita, una encantadora niña) y su mujer (muy divertida), todos ellos ataviados con extravagantes y divertidos trajes multicolores, y cada uno con su trillada y clásica naríz roja de payasito. Realizaban estos una presentación en la Plaza de los Museos, todos aplaudian, disfrutaban y participaban en cada uno de los actos, a cada gesto, brinco y comentario, las risas de la gente estallaban como ráfagas de viento, iban y venían, una que otra resagada, otra apresurada.

El día estaba agradable, eran las 5:00 pm de un día domingo, buen clima, el sol brillaba y la brisa refrescaba los cuerpos y las almas de los transeuntes, de los artesanos, de los vendedores ambulantes, de los comensales, de las parejas insinuantes, de perros mascotas y perros vagabundos.

Y allí estaba también yo, renovado, con el espíritu dominguero, tranquilo, en paz con todos y en armonía con el entorno. Lo observaba todo, era yo como una cámara, captaba cada movimiento, cada paso, cada color, fijaba en mi memoria formateada a cada persona que pasara a mi lado o que corriera a lo lejos o se detuviera a observar los estantes de libros usados o las películas "quemadas" (copiadas). Aproveché la ocasión hablé con el vendedor de discos musicales (quemados tambien, por supuesto), un buen tipo, de buena conversa, estuvo en el toque de Dio al igual que yo, hacía una semana atrás, comentamos sobre Rudy Zarzo y sobre la presentación de Gillman que estuvo de telonero en ese concierto, coincidimos en que el evento estuvo excelente, le pregunté sobre un disco de Billy Paul, el de "War of the Gods", un clásico del Soul, lo tenía y me lo llevé.

Fue luego de esto que llegué a la plaza de los museos, y me econtré con la familia de jóvenes cirqueros que menciono en el primer párrafo. Disfruté mucho el espectáculo de calle, la pareja de payasos recogió una buena cantidad de propina, como pude notar, hubo unos cuantos billetes de cuatro cifras, 1000 y 2000 Bs. Luego el joven cirquero nos pidió que no nos retiraramos porque había guardado uno de sus actos para el final, "no se vayan, quizas puedan perderse lo mejor y entonces nunca se lo perdonarán, aunque la verdad es que si se retiran tal vez nunca sepan que tan bueno fue, asi que hagan lo que quieran". Acto seguido sacó una hermosa y delicada esfera de cristal de un baúl, y empezó a sonar un Tango maravilloso detrás de una caja que después supe, contenía una batería de energía, un viejo y pequeño equipo de sonido y unas cornetas. El tango no era ni tan triste ni tan alegre, era una combinación perfecta entre ambos estados, era, como diriamos, profundo.

Así, despues de empezar la música, el cirquero que tenia la esfera entre sus manos estaba decidido a romper las reglas de la física, y se proponía vencer a la gravedad, y la venció!. Que momento, yo que pensaba que era un payaso de calle, un alegre y simpático personaje que solo vende lo que puede ofrecer, es decir, la oportunidad de hacer reir a otros. Resultó ser un Malabarista que jugaba con la Vida, una vez la esfera estaba en movimiento no se atrevería nunca más a tomarla con sus manos, groseramente, sino que la hacía moverse por el espacio, la obligaba a deslizar por su cuerpo, la detenía sobre su cabeza, la atraía magneticamente a su piel evitando que cayera y se destruyera para siempre. El cirquero, el payaso, era realmente un Malabarista de la Vida, y en la ejecución de su acto era más preciso que un cirujano, más calculador que el técnico y el ingeniero, más decidido que el abogado, pero con todo esto cada uno de sus movimientos y los de la esfera eran totalmente espontaneos, parecían notas musicales de un free jazz, de esos de Gerry Weil, o de un solo de Miles, maravillosamente improvisados y libres.

Pensé entonces, mientras observaba detenidamente a este artesano de milagros, que esa esfera se parecía mucho a la vida, a nuestra vida de seres humanos, que surge de la nada, que se pone a bailar por los aires, que a veces parece venirse al suelo para estallar en mil pedazos y sin embargo no cae, nos sorprende al retomar el vuelo atraida por quién sabe que ajena fuerza.

La vida es la esfera de cristal con la que jugó el malabarista que tuve frente a mí ese día. La hizo danzar libremente por el espacio y el tiempo, pero teniendo cuidado de no hacerla ir demasiado porque de esa manera se perdería en el vacio; la dejó ser melodía espontanea, improvisada pero armoniosa, porque de otra manera no sería más que una cacofonía espantosa. Es claro que en el momento que intentemos tomarla en nuestras manos, obligandole a seguir reglas estrictas, poniendole coto, limitando su distancia, atandola a la inercia, se nos escapará como una pequeña ave que no ha aprendido a volar y entonces su destindo será la caida y así la perderiamos irremediablemente para siempre.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente texto. Un domingo perfecto. Los dias solitarios deambulando por la ciudad, de exploración interna y externa, son como esa esfera en las manos del malabarista. El dia se extiende, sale del cuerpo, a veces se esfuma, a veces regresa al cuerpo y se funde, a veces cae y se parte.

Russo dijo...

Así es estimado "comentarista anónimo", a veces la esfera cae porque queremos hacerla caer, otras veces cae por accidente, otras veces cae porque simplemente debe caer. Lo que si es cierto es que caerá inevitablemente en algún momento.

Saludos y gracias por tu comentario.

Sofiart dijo...

Hola. Muchas gracias por tu comentario en mi blog. Yo coloqué un respuesta en parte para ti y en parte para todos los lectores porque me parece que tienes razón en lo de agruparnos para liberar libros. Intenté escribir un mail pero no lo muestra así que si quieres escribe al mio y así seguimos en contacto. PD: me encató lo que escribiste.

alfredo447 dijo...

Al leerte me pareció estar allí, en la Plaza de los Museos, suspendido en el aire compañando a la esfera, siguiendo cada movimiento del cuerpo y miradas del Malabarista de vida.

Muy emotivo tu relato, una pequeño joya se encuentra allí, te felicito por tu blog. Saludos.

Anónimo dijo...

De pana que estabas en el climax del consumo de drogas cuando escribistes semejante articulo,dejate de esas cositas.Por casualidad no eres musico ? porque tambien estan tostados.Sigue en tus locuras que te quedan bellas.Saludos